La Familia, pilar fundamental en el tratamiento del Alzheimer y el daño cerebral

Se acaba de celebrar en Madrid (12.03.13) una jornada sobre Daño Cerebral organizada por la Fundación Instituto S. José (Orden de S. Juan de Dios), en la que se ha abordado el papel de la familia en el cuidado de este tipo de enfermos. Las conclusiones a las que se ha llegado son muy coincidentes con los criterios que consideramos básicos en los cuidadores de enfermos Alzheimer, al fin y al cabo no dejan de ser personas con daño cerebral, si bien revisten algunas características que le son propias.

Coincidimos con ellos en que la formación de la familia es básica, ya que ella debe suministrar una buena parte de los cuidados. A ésta se le deben proporcionar los conocimientos imprescindibles sobre la enfermedad y ayudar a desarrollar sus capacidades personales, en orden a conseguir una mayor eficacia en el cuidado de este tipo de enfermos que abarca aspectos tan variados como la alimentación, cambios posturales, prevención de accidentes domésticos, cuidado de la mediación y aseo personal, entre otros.

Se debe formar al cuidador en estrategias de comunicación, en función de las características de la evolución del paciente, y de afrontamiento de una realidad cambiante, progresivamente dolorosa y cada vez más dependiente de aquel.

La familia, ahora y siempre, constituye y constituirá el soporte esencial para el buen mantenimiento de estos enfermos; de manera decisiva en una situación como la que atravesamos en la que las administraciones y los servicios sociales reducen drásticamente su disponibilidad económica.

La intervención familiar tiene un protagonismo indiscutible en el sustento emocional y económico de esta dolorosa enfermedad. Por eso debe ser considerada como un auténtico agente de salud que debe ser cuidado y protegido, tanto por las administraciones públicas como por la solidaridad social.