Prevenir el Alzheimer: “Si no lo utilizas, lo perderás”

A algunas personas en la vejez les entra la enfermedad del “Ya para qué”, “para que hacer esto…”, “para que hacer lo otro…”. Cuando en cierto momento propuse a un anciano ir a visitar un monumento románico, me contestó “con la cantidad de iglesias que he visto, tráigame una postal y ya me hago una idea”.

Muchos estudios avalan la necesidad de tener la mente activa para conservarla y también la influencia que esto tiene como método preventivo para el Alzheimer. Es un poco de sentido común, porque el cerebro no deja de ser un “músculo” que se desarrolla con el ejercicio y se atrofia con la inactividad.

El diario “El Mundo” (11.03.13) da cuenta de un último estudio publicado en la revista “Neuron” en el que se concluye que el contacto con ambientes innovadores, estimulantes y en los que se pueden realizar actividades nuevas resultaban ser un factor de protección frente al Alzheimer. Selkoe y cols, autores del estudio, concluyen que éste puede proporcionar los mecanismos moleculares que explicarían el retraso de la aparición del Alzheimer “en personas con experiencias cognitivas ricas y complejas”.

Es decir que una vida rutinaria, haciendo siempre lo mismo, quedarse en casa pegado al televisor, dejar de salir con los amigos por pereza, entre otras cosas, aceleran el envejecimiento cerebral.

Aunque la investigación se ha hecho con ratones y, como dice el admirado Dr. J. Selmes, “la enfermedad se manifiesta solamente en humanos”, el sentido común señala que esas conclusiones no dejan de ser un aval más para lo que siempre hemos dicho: se empieza a envejecer cuando se cambia la actividad por la comodidad.